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El Poder De Las Palabras Llenas de Fe

Febrero 2012

Estimado amigo,

Si queremos ver el poder de Dios manifestándose en nuestras vidas, tenemos que prestar atención a lo que decimos. Las palabras tienen poder, mucho más de lo que uno se da cuenta, y sin embargo siempre las hablamos como si no significaran nada, y el resultado es que muchos de nosotros en un tiempo u otro en que hubiese sido mejor haber mantenido la boca cerrada.

Mateo 12:36-37 dice,

“Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”

“Toda palabra ociosa” simplemente significa que no es productiva. Estas son las palabras que se dicen sin sentido, como por ejemplo uno puede decir: “Me muero por ver a mis nietos”. Uno no lo dice porque realmente se están muriendo, pero uno lo dice para subrayar la importancia del parentesco.

Cada vez que decimos algo sin pensar nos deja el corazón insensible. Subconscientemente cada palabra ociosa que hablamos nos hace menos creyentes de que lo que decimos va a suceder en el tiempo que lo necesitamos.

Jesús de verdad entendió el poder de las palabras, y las usaba para cambiar lo natural alrededor de él.

Marcos 11:13-14 y 20-24 dice,

“Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos…. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”

Ya me puedo imaginar la inflexión en la voz de Pedro cuando dijo “La higuera que maldijiste se ha secado.” De seguro comunicaba sorpresa e incredulidad, y cuando le respondió Jesús a Pedro, de verdad no fue con voz suave, sino con voz fuerte “¡PEDRO! ¿QUÉ PASA CONTIGO? Jesús estaba sorprendido de su incredulidad, y estaba como diciendo “No debería asombrarte que el árbol se seco, ten fe en Dios”.

Él comenzó a explicarles que esto no estaba limitado sólo a la higuera pues dio como ejemplo a un monte, y yo creo que se aplica a cualquier cosa. Lo que quería decir fue que si lo decimos con nuestras bocas y lo creemos de corazón, obtendremos lo que decimos.

También Él lo dijo muy claro quien era capacitado de hablar estas palabras pues dijo “Cualquiera que dijere”. ¿Eres tú el cualquiera? Porque si lo eres, y estas respirando, entonces eres capacitado y tus palabras afectan el mundo natural como también el mundo espiritual.

Jesús usó la palabra “decir” o “dijere” tres veces en el versículo 23, haciendo bastante claro que las palabras tienen poder, pero también dijo que tenemos que tener fe en Dios. Las palabras que tienen poder son las que están llenas de fe y es importante saber que la fe del que habla no es la fe humana.

Gálatas 2:20 dice,

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi”

Ya me doy cuenta que la Nueva Versión Internacional dice “fe en el Hijo de Dios”, pero examinándolo, se ve claramente que esta hablando de la fe de Dios que Él ha puesto en uno cuando es renacido; efectivamente no podemos nacer de nuevo con nuestra propia fe. Romanos 10:17 dice que la fe viene por la palabra de Dios, y 1 Pedro 1:23 dice que somos renacidos por la palabra de Dios.

¿Si no se puede creer para salvación con la fe humana, como se puede usar para otras cosas como curación o prosperidad? Es muy importante comprender esto pues si no lo sabes, siempre vas a estar buscando a que otros oren por ti, y siempre pensaras que ellos tienen más fe que tú, y es por esta razón que Dios te tocara cuando ellos oren por ti. Esto es un error, y es esta la razón de que muchos creyentes están mirando al humano en vez de Dios por sus soluciones.

Romanos 12:3 dice,

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (El subrayo es mio).

Piénsalo como si fuese un cucharón para servir sopa, si siempre usas el mismo cucharón para servir – Dios lo hizo – cada persona obtendrá la misma medida de sopa, es la medida de sopa; tú tienes la medida de fe. No creyente renacido tiene más fe que otro, es que otros saben como usar mucho mejor lo que se les ha dado.

Hebreos 11:1 dice,

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”

El versículo 3 dice,

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”

Esta escritura no es figurativa, Dios realmente creó todo con palabras; Él habló la creación a originarse y la certeza de Su fe manifestó lo que ahora vemos. La palabra de Dios tiene poder ilimitado. Cada palabra esta encapsulada con fe esperando que los creyentes las desaten en sus corazones y las hablen con sus bocas.

Todo lo que vemos fue creado por palabras, y es la palabra de Dios que sustenta el universo (Hebreos 1:3), por lo tanto todo lo que vemos responde con la palabra llena de fe. Tienen que responder pues la palabra es la potencia paternal.

Proverbios 23:7 dice cual es su pensamiento en su corazón, tal es él, y Lucas 6:45 dice que de la abundancia del corazón habla la boca, dicho de otra forma quiere decir que de la manera en que piensas controla lo que hablas; y si entendieras que tus palabra tienen poder entonces entenderías que de vez en cuando es mejor mantener la boca cerrada.

La razón que ninguno de nosotros esta muerto a pesar de todas las palabras ociosas que hemos dicho es que no lo hemos creído de corazón. Agradecemos a Dios que nuestras palabras tienen que estar mezcladas con fe y tenemos que creerlas de corazón, pero esto nos puede ayudar a ver una gran verdad, que si creemos que vamos a estar enfermos o que siempre vamos a ser pobres y lo confesamos con nuestras bocas, obtendremos lo que hemos creído.

De la misma forma ¿Qué pasa si tomamos las palabras llenas de fe de Dios y las plantamos en nuestros corazones a que hagan raíz y crezcan? Todo cambia – ya no estaríamos diciendo “creo que estoy sanado” o “soy próspero”, pero lo creemos y la fe de Dios es liberada por medio de estas palabras.

Proverbios 18:21 dice,

“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.

No sólo dice la vida sino la muerte también. Es una gran pena que muchas palabras que se comunican hoy en día son negativas, palabras que no traen abundante vida pero que causan muchos problemas.

En mis enseñanzas hablo muchas veces en las palabras que decimos pero ya hace más de treinta años que no enseño de este tema en particular y estoy seguro que ya no tenemos los cassettes con esos mensajes, es por eso que cuando viaje a Europa el año pasado comencé a enseñar una nueva serie titulada “El Poder de las palabras llenas de fe”. Es una serie poderosa que cambiara tu actitud a las palabras que dices; pero más importante, si lo tomas de corazón, aprenderás que las palabras pueden cambiar tu vida al igual que tu futuro.

Para hacer tu pedido, ve a la página de web www.awme.net, llama la línea de asistencia +44 (0)1922 473300 o complete y retorne el impreso que esta incluido

Te amamos

Andrew y Jamie





 

 

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